Desde el año 2014-2015 se plantea en el ecosistema la posibilidad de que se esté creando una burbuja de startups, ¿Es eso cierto?
Aclaremos primero el término. Cuando se habla de una ‘burbuja’ se hace referencia a un aumento desmedido del valor de algo, en este caso de las startups, y que no responde a su valía real, por lo que se crea y alimenta de la especulación. En España tenemos el ejemplo presente de la crisis inmobiliaria, o la crisis del ‘.com’ de hace 15 años, mundialmente conocida.
Según los datos, se crean 3.1 millones de empresas en el mundo al mes. Durante el año 2015 en España, a pesar de tener dificultades en cuanto a financiación y legislación, se crearon 2.638 startups, lo que se plasmó con un 26% de aumento respecto al 2014.
¿Es inminente la burbuja de startups? La verdad es que no hay una única opinión al respecto.
Si bien es cierto, cada vez hay más startups y más emprendedores dispuestos a llevar adelante un negocio. El problema, según expertos, estaría en las altas valoraciones y la velocidad en que se genera rentabilidad suficiente que justificarlas.
Con el aumento de inversores y de dinero dispuesto por apostar por el siguiente éxito, aumentan los emprendedores que buscan lo mismo. En España se batió récord el año pasado con la cifra de 500 millones de euros invertidos sólo en startups tecnológicas.
Pero no todos opinan así, nuestro ejemplo más cercano es Carlos Blanco, quien opina que los inversores cada vez tienen que pelear más por los buenos proyectos, ya que hay un aumento en inversión de capital en este sector, pero no saturación de startups.
En un mundo de startups, inversores, aceleradoras, incubadoras…lo que hay que hacer es destacar. El dinero está, pero hay que saber diferenciarse del resto para resaltar y que pongan el ojo en ti. Tener claro el proyecto, estudiar el modelo de negocio y luchar por cumplir las expectativas.


